Crónica Juanjo Valle en Salamanca | Sala B CAEM y ‘Lo que nunca imaginé’

La Sala B del CAEM se convirtió anoche en un espacio de confidencias, melodías y recuerdos compartidos con la presentación en directo de ‘Lo que nunca imaginé’, el primer álbum de estudio del músico salmantino Juanjo Valle. Un concierto planteado desde la cercanía, sin artificios innecesarios, donde las canciones fueron las verdaderas protagonistas.

Valle pertenece a esa generación de músicos que forjaron la escena pop y rock local a finales de los años ochenta en Salamanca. Lejos de modas pasajeras, su trayectoria ha ido creciendo desde la constancia y el amor por la canción bien construida, algo que se percibe con claridad en un disco que se mueve entre el cantautor eléctrico y el pop de guitarras, siempre al servicio de la melodía y de unos textos cargados de imágenes y emociones reconocibles.

El repertorio de la noche funcionó como un viaje completo por el universo del álbum. Temas como “Tardes en Anaya” o “Todo irá bien” abrieron la velada con un tono íntimo que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba el concierto. Canciones como “Donde las estrellas”, “Los primeros rayos de sol” o “Contar contigo” conectaron rápidamente con un público que respondió con atención y calidez, creando un clima casi doméstico, de esos en los que cada verso parece dicho al oído.

Hubo también espacio para momentos compartidos con otros músicos, aportando distintos matices al directo. La aparición de colaboradores en temas como “Charo”, “Peces de ciudad” o “Buena chica” enriqueció el concierto con guiños a otras sensibilidades y referencias, sin romper la coherencia del conjunto. El tramo final, con canciones como “Arriba los corazones” y “Bonnie & Clyde”, sirvió como cierre luminoso a una noche que fue de menos a más en intensidad emocional.

Más allá del repertorio, el concierto dejó la sensación de estar ante un artista que no busca el impacto inmediato, sino la construcción de un relato propio a base de canciones honestas, melodías reconocibles y una forma de contar las cosas que nace de la experiencia. La presentación de ‘Lo que nunca imaginé’ en la Sala B del CAEM fue, en ese sentido, una declaración de intenciones: la de un músico que reivindica el valor del directo como espacio de encuentro real entre canciones y personas.