Salamanca vivió anoche una velada inolvidable con la llegada del Love Flamenco Tour al escenario del CAEM, donde un público entregado disfrutó de un espectáculo cargado de emoción, arte y respeto por la tradición flamenca. La cita formó parte de las celebraciones nacionales por los 15 años del Flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, un aniversario que se sintió en cada compás, en cada giro y en cada quejío.

La noche avanzó como un viaje por la memoria del flamenco, evocando a figuras inmortales como Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Carmen Amaya, Lola Flores, Rocío Jurado, Enrique Morente, Manolo Caracol o Porrina, cuyos ecos revivieron en cada interpretación. El público, que llenó el auditorio, respondió con emoción y ovaciones constantes ante un montaje elegante, dinámico y profundamente sentido.

El espectáculo combinó con maestría baile, cante, guitarra y percusión, construyendo un diálogo artístico que unió tradición y modernidad. Sobre el escenario brillaron @vlaindia, @fuensantablanco, @antonioelturryflamenco, @sergioelcolorao, @marcos_de_silvia, Juan Fernández y El Cheyenne, un elenco que supo transmitir fuerza, delicadeza y autenticidad en cada pieza.

Las coreografías, cargadas de intensidad y energía, se alternaron con momentos íntimos donde la guitarra marcaba silencios llenos de emoción antes de estallar en pura pasión flamenca. El público vivió una montaña rusa de sensaciones que dejó claro que el flamenco sigue muy vivo y en constante evolución.

Un aperitivo festivo en la Plaza Mayor

Antes de la función, a las 18:30 horas, la ciudad ya respiraba flamenco. Desde el balcón del Ayuntamiento, los artistas interpretaron tres villancicos ante el público que en ese momento paseaba por la Plaza Mayor. Un gesto que sirvió como preludio perfecto para una noche donde el arte y la emoción serían protagonistas.

El flamenco, más vivo que nunca

El paso del Love Flamenco Tour por Salamanca confirmó que el flamenco es un patrimonio que sigue latiendo con fuerza. La propuesta conquistó a los asistentes y dejó claro que este género, nacido del alma y de la experiencia, continúa siendo un lenguaje universal capaz de emocionar y unir generaciones.