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La noche de ayer en la Sala B del Centro de las Artes Escénicas y de la Música (CAEM) tuvo nombre propio: Javi Medina. El artista madrileño aterrizó en Salamanca con su esperado “Gato Negro Tour”, ofreciendo un concierto íntimo, vibrante y cargado de emoción que conectó desde el primer acorde con el público charro.
En un formato cercano, perfecto para la atmósfera que ofrece la Sala B, Medina demostró por qué su proyecto en solitario sigue creciendo con paso firme. Con una puesta en escena sencilla pero cuidada, el protagonismo recayó en las canciones y en esa voz rasgada y honesta que se ha convertido en su sello personal.
El repertorio hizo un recorrido por los temas más representativos de esta nueva etapa, combinando letras profundas con sonidos que fusionan pop, flamenco y matices urbanos. El público respondió con palmas, coros y una entrega constante, creando una comunión artista-audiencia que convirtió la velada en algo especial.
Uno de los momentos más intensos llegó con las canciones más sentimentales del setlist, donde el silencio respetuoso del auditorio dejó paso a ovaciones cerradas. Medina se mostró cercano, agradecido y cómodo, compartiendo anécdotas y palabras de cariño hacia Salamanca, ciudad que lo acogió con los brazos abiertos.
El “Gato Negro Tour” está demostrando ser una gira madura, sincera y emocional. En Salamanca quedó claro que Javi Medina atraviesa un momento artístico sólido, respaldado por un público fiel que crece en cada parada.
La noche terminó entre aplausos prolongados y la sensación de haber vivido un concierto auténtico, de los que se sienten más que se escuchan.
Salamanca volvió a responder a la música en directo, y Javi Medina dejó su huella en la Sala B del CAEM con una actuación que difícilmente se olvidará.